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Otoño
"El otoño es una de las cuatro estaciones del año y una de las dos de la zona intertropical. Astronómicamente, comienza con el equinoccio de otoño, 23 de septiembre, y termina con el solsticio de invierno, alrededor del 21 de diciembre. Las temperaturas son frescas durante las noches y templadas durante el día. Se aconseja llevar chaqueta fina por si acaso"


Ambientación
Nos encontramos en el siglo XXII (2.161), el resto del mundo se encuentra gravemente contaminado por los gases tóxicos que inundan la atmósfera, y ya es imposible vivir en entornos muy cerrados o en los cuales hubo una gran concentración de habitantes, tales cómo capitales o ciudades grandes. Básicamente, se ha vuelto una decisión muy poco acertada salir al 'Mundo Exterior'. Lee mas.


Básico!
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Agradecimientos a Shine, dos de sus tablillas han formado parte de la skin (sub-foros y awards) correspondientes a CALEIGH y a OLIVER QUEEN.El diseño del foro ha sido creado por el staff gracias a los tutoriales encontrados en Our Source Code. Las Tablillas han sido diseñadas Sayaka (y que nos ha ayudado con todo el foro, antigua WM del original FR) y Ela Mcdowell (te amamos). Las imágenes aquí expuestas se han encontrado por los medios como son Zerochan y DeviantArt.



Concurso de Relatos!

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Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 5:24 pm

Concurso de Relatos!






Uaah ya se acabo el primer concurso~ Y como queremos darle a oportunidad a todos los usuarios para evolucionar en el foro hemos decidido crear un nuevo concurso. ¿En que consiste? Fácil, tan solo tienes que sorprendernos con un buen relato "Romántico" que no supere las 25 lineas y que por supuesto sea con temática Yuri. Aquellas personas que no entreguen sus trabajos antes de tiempo serán descalificadas y se tendrá en cuenta la ortografia como originalidad.

Premios


—Primer lugar: 250 Simoleones y una habilidad nivel experto! Sin contar de que pasaran al salón de la fama.

—Segundo lugar: 150 simoleones y una habilidad nivel intermedio.

—Tercer lugar: 100 simoleones y una habilidad nivel principiante.

A las demás participantes solamente recibirán 40 simoleones .


Las inscripciones son en  este tema y queda abierto desde el 21/07/14 hasta el 26/07/14.

Las inscritas pasen sus trabajos a la  Directora por MP a medida de que hagan sus trabajos en el trascurso de los 6 dias. Al entregar se le pondrá una viso en su tema de: Entrego.






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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 5:26 pm


Astaroth Kastrbraun

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 6:08 pm

Me tooo!

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 6:22 pm

Participaré.
Atte. Black Rose.

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 6:50 pm

¡Yo también voy a participar!

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 8:19 pm

Cuenten conmigo~

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Mar Jul 22, 2014 12:01 am

Se ve divertido <3 También entro òuó/

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Mar Jul 22, 2014 12:06 am

MP envíado a Directora o3ó

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Mar Jul 22, 2014 12:15 am

Todo con tal convertirme en una violinista experta ù^ú9 ¡Me apunto!

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Mar Jul 22, 2014 12:52 am

Me inscribo también :3

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 26, 2014 4:20 pm

Ultimo día del concurso!!

Hoy es el tope para entregar sus trabajo y terminar de inscribirse. Aquellas personas que no entreguen sus trabajos serán descalificadas.

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Re: Concurso de Relatos!

Mensaje por Invitado el Mar Ago 12, 2014 5:52 pm

Buenas mis chicas tras unas largas semanas de espera por fin conseguimos encontrar a aquellas tan esperadas ganadoras. Nos estuvimos leyendo y pensando cual seria la mejor historia de todas las que nos entregasteis y finalmente optamos por entregar las habilidades como simoleones! 

-Sonido de tambores-

1 puesto: Clarisse Ricaldi
Spoiler:
Clarisse Rinaldi
Querida Jane:
Hace dias que tenia pensado escribirte ¿sabes?, algunos dirían que desde que te fuiste los días son azules, pero para mi son grises, lo cual es triste ya que recuerdo como odiabas ese color. Se que posiblemente nunca recibirás esta carta, pero con solo escribir tu nombre e imaginarte leyendo como todos los días en aquel rincón de la cabaña,con tus lentes y tu ceño fruncido por la concentración, mi pesar se va por algunos segundos, para después volver con el mismo impacto de un balde de agua fría.Queridisa Jane, mi corazón pesa al saber que de alguna forma no fui suficiente para ti, que de ninguna manera pude salvarte y como consecuencia me tuvieras que dejar. Extraño todo de ti, sin bromear, tu risa, tu sonrisa, tus cálidos ojos, tus enojos; mi lista es infinita, tanto como mi amor por ti, por que es cierto mi queridísima, nunca podré dejar de amarte, se que con tu voz quebrada ese fatídico día me hiciste prometer que intentaría buscar la felicidad, pero me apena decirte que mi felicidad siempre estuvo contigo. Cada mañana es muy triste Jane, siempre despierto imaginándote junto a mi, roncando tan fuerte como solías hacer y envuelta en las sabanas, para después despertar de mi ensoñación y encontrar la cama vacía y una Emily completamente sola. Es doloroso Jane, muy doloroso.Se que soy egoísta, también se que tenias miedo, por mas que tratabas de ocultarlo, pero el amor no puede ocultar nada, o por lo menos eso siempre fue lo que dijiste.Todavía no se como enfrentarme a los demás, quienes al verte en aquel ataúd con aquel horrible vestido y esa cara tan pálida, solo lloraron, olvidando el modo en el que nos trataron siempre, cuando mas necesitábamos ayuda, se que nunca les guardarías rencor Jane, pero yo todavía no puedo perdonarlos.A veces te siento tras de mi espalda cuando te escribo esto, creo que es una de las razones por la que lo sigo haciendo.En este momento creo que no tengo mas palabras para expresarme, lo que es gracioso ya que por alguna razón mis cada vez que termino estas cartas mis lagrimas salen, pero la mayoría de las veces ni siquiera puedo gritar lo que enserio siento. Perdón por hacer una carta tan tonta Jane, pero la necesito, siento haber roto nuestra promesa, pero no creo poder volver a enamorarme, porque un amor así no se encuentra ni en los mas fantásticos libros.
Tuya por siempre y para siempre,Emily.

Pd. Siempre te amaré.
2 lugar: Erza Scarlet
Spoiler:
Erza Scarlet
Título: Mí vida en Internet


Mi vida siempre fue vertiginosa, de chica tenía muchas amistades y era popular en gimnasia. Un día de mi niñez tuve un accidente y dejé de sentir mis piernas, así fue como luego perdí mis amistades; había un nuevo mundo para mí donde podía ser quien deseaba, el Internet. Este medio para muchas personas era perder tiempo de vida, ¿pero qué más podía perder yo, si ya no podía caminar más? Así fue me hice amigos en los juegos online, y para mí eran personales reales. Como dije anteriormente, perdí mis amistades, primero por mi culpa y luego todos los demás se alejaron de mi; solo había una persona que me visitaba, Marie la hija de nuestra vecina, que desde el accidente se acercaba siempre y decía preocuparse porque yo mejore, ¿pero como me podía importar alguien que caminase? Estas personas nunca conocerán mi dolor real.

Había aprendido gracias al internet que era el amor; sí, me enamoré de alguien, una chica que primero me enseño a jugar y luego la superé con honor. Nunca nos dijimos nuestros nombres o en que ciudad vivíamos, solo sabía que eramos del mismo país y nuestros nicks; pero yo no podía caminar, entonces era lógico que solo era un amor imposible. Cuando el videojuego murió, empezamos a encontrarnos en skype. Pero tampoco sabíamos nuestros celulares o nos veíamos por cámara web, si hacíamos eso mataríamos la fantasía y todo el amor.

Mis padres sabían que a mis diecisiete años tenía clara mi tendencia lésbica, y al no poder caminar dejé de estudiar. Pero la insistencia de mi vecina de visitarme siempre, traerme la tarea o querer acompañarme al médico para ver si tenía cura, terminó enamorándome. ¿Como haría yo amando a alguien del mundo real y a la vez del internet? Debía terminar con alguien, pero era tan cobarde que empecé a jugar a dos puntas. Sus besos rozando mis labios, sus abrazos, su tierna mirada y nuestras noches en la cama, era como una droga que recorría toda mi piel, y a la vez Yamiko, mi novia de internet, seguía dándome fuerzas para seguir viviendo, para crear en mi.

Un día le dije la verdad a Yamiko, y ella me contó que vivía algo igual, por lo que nos odiamos las dos por la traición. Mientras mis padres y la de Marie, mi vecina, arreglaron un casamiento entre nosotras; yo estaba contenta, pero ya no tenía más aquella "esperanza". Quería que me acompañe en mi casamiento si vivía en mi país, pero sentía odio y lástima a la vez. Entonces mi novia antes de casarnos me contó su secreto: Al conocer lo que yo jugaba, ella también entro, y amaba a una tal Asumi; sí yo, y ella es Yamiko. La abracé, le di un profundo beso y le conté mi verdad. Desde mi peor momento hasta hoy, ella siempre me ayudo a que hoy sea feliz y pueda volver a caminar.

 
Y finalmente el tercer lugar es para: Natsuki
Spoiler:
Natsuki Isbiliya
La Promesa:



Yuraki la miró y sus ojos, irremediablemente, se anegaron en un mar de lágrimas que no tardó en desbordar, cayendo por sus mejillas, corriendo el leve maquillaje de color negro que se había colocado. Tenía un aspecto espantoso.  Pero nada de eso importaba. Ella estaba allí, frente a sus ojos, abrazada a ella con una fuerza que pocas veces había sentido. Ninguna de las dos hablaba, pero no hacía falta. ¿Por qué se habían separado? Eso era algo que ninguna de las dos podía recordar. Aquellas tres semanas que habían pasado separadas se les había hecho eternas, ansiaban volver a verse. Se notaban vacías, su corazón no estaba con ellas, estaba con la otra. Y el destino, por fin les había devuelto a la senda correcta.

Tras varias horas en aquella postura, sollozando la una contra la otra, recordando cada instante de intensa felicidad que habían pasado juntas, una de ellas, quizás fuera Ayame, o quizás Yukari, se empezó a separar despacio, muy despacio. En sus rostros se reflejaba lo mucho que aquel nimio gesto les costaba. Estaba vez fue Ayame la que dio el primer paso. Con lentitud, agachó la cabeza, apoyando su frente en la de ella y agarró la mano de la contraria con infinito cariño, acariciando la palma de esta con su pulgar.
 

 ¿Recuerdas esto? – Le preguntó con voz suave, señalando la leve pulsera tatuada que rodeaba las muñecas de ambas, eran similares. El mismo estilo de grabado, las mismas decoraciones sobre esta; unos pájaros y flores que formaban, entrelazados de forma sinuosa, aquella pulsera de tinta. – Nos las hicimos de pequeñas... ¿Te acuerdas cuanto se enfadaron nuestras madres?

 Claro que sí... – Respondió Yukari, riendo con suavidad y olvidándose, de pronto, de todos sus males. – Me acuerdo que dijimos que, mientras las llevaramos en la piel siempre estaríamos juntas, sin importar que pasara...

Ayame asintió con la cabeza, cerrando los ojos, apoyándose ahora en su hombro, aprovechando la postura para  ocultar su rostro en el cuello de la joven. –
 Sabía que no lo olvidarías... – Respondió esta, notando como las lágrimas volvían a amenazar con salir. Y no se contuvo.  

Pasaron varias horas más así, abrazadas la una a la otra, en completo silencio. Lo único que se podía escuchar eran sus caricias, sus roces y besos y, poco a poco, sus jadeos entrecortados y la respiración agitada de ambas antes de dar paso a unos armóniosos gemidos placenteros.  

 Te amo. – Susurró Ayame, entre los tersos brazos desnudos de Yukari.

 Yo más. – Le contestó la joven, mordiéndose el labio inferior con suavidad antes de volver a fundirse en un intenso beso.
Gracias a todas por participar y perdones por la espera... elijan bien sus habilidades y ahorren ;3.
Otras concursantes::
Astaroth Kastbraun
INVIERNO PERPETUO
 

A través de la ventana puedo observar cómo el mundo es cubierto por un inmaculado manto blanco. Todo color es devorado por la monotonía del paisaje, teñido de una pureza de origen celestial. Los copos de nieve siguen cayendo, surcando el aire con parsimonia, cual lluvia de cristales que danza al ritmo del viento. Contemplo el vaho de mi aliento contra el vidrio, recordándome la muralla que me separa del exterior. De aquel reino helado.

El frío es casi palpable. Recorre cada extremo de mi cuerpo, únicamente cubierto por una sábana de lana que sirve de escudo contra la temperatura. Es suave, de oscuro escarlata; similar a la caricia de mil pétalos de rosa. Todavía lleva impregnado su aroma. La esencia de la persona que antaño la compartió conmigo.

Es tan roja como la sangre
 —dije en su momento.

Yo creo que es el color del amor
 —respondió ella, curvando los labios en esa inocente sonrisa que me hipnotizaba. Que amaba.

Solíamos envolvernos juntas, acobijándonos con abrazos frente a la lumbre de la chimenea hasta que Morfeo nos reclamaba. O pasábamos noches en vela presenciando el refulgir de las llamas, tan hermosas y peligrosas a la vez, con su constante crispar sobre la leña recién adquirida. El invierno nos acompañaba siempre; leal y constante.
 

En esa época no sabía lo vació que podía ser.

Ahora, completamente sola en medio de la oscuridad, me doy cuenta de lo que he perdido. Incluso el brillo de las estrellas se ha opacado con su ausencia. Como si cayeran dormidas, una tras otra, contando los meses que van pasando y ella no regresa.
 

Y nunca lo hará… porque se sumergió en un sueño que no tiene despertar.


Dwier

CÁNCER
 

Agonía… mi corazón parece no tener vida esta noche, como si mis sentimientos huyeran mi cuerpo y no soportaran estar en la misma habitación que yo. Quiero llorar, pero al mismo tiempo no me lo permito porque sé que demostraría debilidad. Dios, soy tan débil y pretendo no serlo. Es ilógico que mientras estoy a su lado la siento distante. Ella sufre, como nunca antes lo ha hecho y yo no puedo hacer nada más que observar. Me gustaría ser su apoyo, su felicidad, pero lo cierto es que no puedo ser aquello que más necesita: salud. Ella sufre y yo muero, mas sé que si se lo confieso mi voz se quebrará provocando que nunca más me deje verla, estar a su lado, ya que ella es fuerte y no desea que la vea débil, no desea que sufra por lo que está pasando, no desea que yo sufra por ella. Como si realmente ella pensara que con eso los dulces recuerdos que tengo a su lado cambiarían. Absurdo. Mi amor por ella no me permite estar lejos, no me permite dejarla puesto que lo que más ansío es poder compartir algo de ese dolor para que así se le haga más leve… cómo me gustaría que la realidad fuera así de simple.
 

Siempre la he visto llorar de alegría por alguna película, y compartía sus lágrimas cuando de esas mismas personas en una pantalla brotaba una historia triste, pero ahora que ella llora de dolor mi mente colapsa. La amo, la adoro, la admiro, por ella moriría, por ella mataría, por ella estaría más que dispuesta a que su enfermedad fuese mía con tal de comprar unos minutos más a su lado. Pocos saben lo que significa amor. Nadie puede entender lo que siento, nadie podría ponerse en mi lugar y no me importa, porque en la expectante espera que se ha convertido mi vida pendiente de sus días, de su ánimo, de su goce, he comprendido que no hay amor más grande que el siento por ella… Y pensar que hay personas que se afligen por no saber qué ropa usarán del ropero. Ingenuas vidas aquellas, y vacías, que no conocen el verdadero significado del amor.

 
 
Michiru Kaioh
Entre Sábanas



Miro el reloj al costado de mi cama, sorprendiéndome al ver que ya es de madrugada, sin recordar cuándo fue que caí dormida entre las sábanas de mi adorada compañía. La veo respirar tranquila, imperturbable, con sus pestañas largas y aquellos labios que me hacen recordar lo que se consumió en una tarde de pasión. La amo más que a mi propia vida, y la siento como un sueño real, una fantasía necesaria. Adoro amar, adoro la confianza que siento al entregarme a esta dueña de toda edad, ingrediente que no debería faltar a esto que llamamos vida, mundo, humanidad; porque da el sabor perfecto, la consistencia justa y la medida precisa para poder continuar en esta selva misteriosa que se llama realidad. 

Me acomodo observando, a pesar de la oscuridad, su delicada boca en una diminuta sonrisa. Quiero ser guardiana de sus sueños y fantasías, y al mismo tiempo lo daría todo para ser yo quien le brindara esa felicidad con la que ahora descansa; pero ¿qué podría dar cuando todo mi ser ya le pertenece a ella?
 

Locura lo llaman aquellos que se dicen saber pensar, que encierran en un concepto lo que no se puede explicar. Imposible le dicen otros, porque han perdido el afán, ese afán de seguir buscando lo que dentro de nosotros está, apagando de este modo lo que brota con espontaneidad. Y una gran mayoría lo desplaza poniéndole un velo de irrealidad porque piensan que no existe ya, grave error negarse a tan hermosa realidad, a ese sentimiento  profundo que va más allá de la lógica porque es una verdad auténtica que la razón por ser entendida no la puede descifrar.

Mis orbes perdidos en sus cabellos no se percatan que mi propio perfil está siendo inspeccionado hasta que su cálida mano cobija mi mejilla. Sonrío y me refugio entre sus tiernos  brazos cuando los abre para mí. Mi ser perfecto, mi tormento, mi alegría y sufrimiento.

 
 
Maud Dhóiteán
Marci volvió a acariciar la mejilla de Leticia buscando llamar su atención y, por qué no, calmarla un poco. No era como si pudiese tener verdadera conciencia del paso exacto del tiempo –no allí, en esa celda que compartían, tratadas como bestias enjauladas– pero aun así podía notar que el malestar de su amada compañera era más sostenido de lo habitual. Y con razón: la prisión aquella noche se sentía particularmente distinta y ellas, con sus sentidos agudizados gracias a jugarretas genéticas, podían sentirlo. Eso y la pequeña barriga de Leticia, dolorosa y tristemente abultada.
 
–Leti, vamos, mírame –la instó, acariciando una de sus tersas mejillas con su mano mientras que con la otra tomaba un mechón de cabello rojizo caído sobre su rostro, regresándolo tras su oreja derecha. Funcionó, pues finalmente Leticia volvió a alzar la vista, aunque sin borrar su expresión apesadumbrada. No obstante, para Marci eso era ya un logro: le dedicó una sonrisa cargada de alivio, a la que la pelirroja respondió tras unos segundos con un reflejo de ésta, aunque más pequeña.
 
 –Lo siento –se disculpó en un susurro–. Es sólo que tengo el presentimiento de que algo… Tú también lo sientes, ¿verdad? –preguntó de pronto a la mujer arrodillada a su lado. Marci asintió a la vez que continuaba acariciando su mejilla.
 
–Sí, lo hago. Y entiendo que te preocupe, pero… –suspiró, dejando por fin caer su mano aunque sosteniendo la dorada mirada ajena–. La realidad es que no podemos hacer nada, no mucho más que cuidarnos a nosotras mismas. Aunque… –volvió a suspirar, aunque esta vez liberando cierta frustración a la vez que dirigía una leve mirada al vientre de Leticia. No, no había conseguido protegerla. Y fue entonces cuando llegó el turno de la pelirroja de notar el pesar ajeno, alargando ambas manos –tersas aún a pesar de los malos tiempos– y acunar el anguloso rostro ajeno entre ellas.
 
–No pienses en eso. Seguimos juntas, eso es lo único que importa –y para puntualizar sus palabras y evitar réplica alguna, acercó sus labios a los ajenos, acallándolos en un beso suave pero íntimo. El gesto podría haberse prolongado mucho más, pero de pronto un estruendo hizo que se separasen: no solo la entrada de su celda sino la de todas las mujeres allí prisioneras se habían abierto de pronto. Leticia se vio demasiado confundida de pronto como para saber cómo reaccionar, pero Marci era diferente: rápidamente se puso de pie, sin soltar la mano de su compañera. Aquella era su inesperada oportunidad de escapar juntas por fin, y nada iba a evitarlo.
 
Kyary Rin Bang
“Yo la quise, y a veces, ella también me quiso”. Pablo Neruda. (1904 - 1973)
La única frase en el mundo que le entendía. Cada vez que leía éste hermoso poema sus ojos se llenaban de lágrimas, pero se trataba de ser el juguete todos. Los leves rayos del sol le quemaban su rostro blanco, pero eso no era importante ahora. No le gustaba ir a la escuela, eso era obvio. Sus notas eran demasiado bajas, y lo poco que iba volvía a sentirse un objeto desechable. Pronto ese aroma tan conocido para Maddy se hizo presente en su nariz. ¿Por qué, entonces, si quería olvidar a su amada, todo se ponía en su contra?. Tragó saliva. Desde el rabillo del ojo admiró a aquella rubia de ojos verdes, que desde el primer beso juró que sería suya, y ella sería de Susana. Aquél aroma como a… ¿Vainilla? Su sentido del olfato apenas le ayudaba. Cuando menos se dio cuenta, sus ojos estaban húmedos, y su corazón estaba rompiéndose un poco más de lo que ya estaba. Se levantó, sin más, atrayendo las miradas. Se encaminó a la salida del aula ignorando las críticas, los comentarios, las preguntas. Su paso acelerado era tal que en un par de minutos se encontraba en el baño, encerrada como una niña pequeña que se ocultaba de mundo exterior para poder llorar cómodamente.
Te amo, Maddy—Fue lo que dijo aquella rubia, mirando fijamente a la morena que cada vez más caía en su trampa –Y eres mía….—Decía robándole un beso. Maddy se encargó de cerrar la puerta, y luego las cosas sucedieron. Era como una competencia, a veces Susana estaba arriba, a veces abajo. Pero siempre jugando coquetamente, toqueteándose un poco. 
Las lágrimas eran más. Se cubrió el rostro para ahogar un grito, y luego tocarse los labios. Esos labios eran de ella, tal y como se lo había prometido. Le había leído la mano y las dos encajaban perfectamente una de la otra
—Tenemos que hablar—La rubia sonreía sádicamente. Había pasado una semana o dos desde que en esa tarde Susana se atrevió a probar a una mujer. –Bueno, mira, ya hemos durado dos meses… y ya no aguanto más. Además, te emocionabas de los aniversarios… Soy el tipo de persona que no recuerdan bien las cosas. Sinceramente me importa poco si vas a llorar al baño. Soy cruel, lo sé—
Tronó. Lo que quedaba de su pobre alma tronó, y luego dejó de respirar un par de segundos. Se levantó, mirando su rostro rojo en el espejo del baño. Luego, se agachó un poco para ver su cicatriz. Sólo un escape a su dolor. Se asomó apenas, para ver a la rubia de la mano con un muchacho de Cuerpo escultural, rubio como ella—¿Y el “perfectamente” felices por siempre?—

 
Camelia Wonderland
El intenso sonido de las constantes bombas que caían sobre la ciudad ocultaba el de los pasos de dos jóvenes.  Una militar pelinegra y otra joven albina semidesnuda  de ojos vendados que se esforzaba por continuar el paso, jadeante. Huyendo, ambas se tomaban de la mano, sin detener la carrera que ambas recorrían juntas para poder escapar de aquél infierno devastado por la guerra causada por la avaricia humana.
-N-No puedo, Marianne… Ellos nos atraparán, lo sabes…
-¡Cállate y corre!-aulló la militar, mientras soltaba su mano un momento para disparar a algunos soldados que pasaron corriendo por allí, tomando en brazos a la albina esta vez.
Ambas jóvenes se escabulleron por los escombros, abriendo una trampilla secreta y entrando, cerrándola para quedar sumidas en la oscuridad subterránea. ‘‘Soy inútil, huye sola’’ murmuró la albina.
-No digas tonterías, te pondrás mejor… ¿Aún puedes parpadear?-susurró, levantándole las ensangrentadas vendas a la albina, la cual lloraba gotas de sangre, observando el hueco vacío de una de sus cuencas oculares y otro ojo  tan rojo como la sangre que lloraba y empapaba las vendas, ciego. La albina asintió, cerrando con lentitud sus ojos.
-Preferiría morir…
La pelinegra le dio una bofetada, cambiándole las vendas y encendiendo una vela para iluminar la sala-Me prometiste que te casarías conmigo, idiota, no puedes decir que deseas morir…no aún…-murmuró, dolida, mientras la tumbaba en el suelo y se recostaba a su lado- No aún…-susurró, cerrando ella también sus ojos y acariciándole el cabello-Estamos bien…¿vale?-concluyó, mientras la sentaba sobre sus piernas y besaba la cabeza de la albina.
-Estamos bien…-repitió la albina, sonriendo y moviéndose para poder palpar a la chica y con sus manos buscar los labios ajenos y besarlos levemente-Muy bien…-la abrazó, sintiendo como los brazos de la pelinegra la abrazaban también, con mucha más fuerza con la que la albina podía abrazar a la militar.
-¿Recuerdas el campo de flores?Yo aún no los olvidé...-susurró la militar, volviendo a besar a la albina-...Eran tan bonitos... -La albina sonrió, asintiendo.
-Las amapolas siempre fueron mis flores favoritas-la abrazó con más fuerza, apoyando su cabeza en el pecho de la ajena-recuerdo también cuando te prometí que me casaría contigo en la ciudad donde nos conocimos...
-Y lo haremos. 
-¿Segura?
-Tanto como que me llamo Marianne...
El sonido de las bombas se escuchó más cerca, cada vez más y más cerca. Los pasos de los soldados enemigos también. Y unos golpes atentaron contra la trampilla bajo la que ambas descansaban. La militar mordió su labio inferior, hastiada.
-¿Marianne...?
-Está bien, sólo duerme...-se levantó, dejándola tumbada en un rincón-lo necesitas-dicho esto, subió por las escaleras junto con sus granadas y armas, abriendo la trampilla y cerrándola tras de sí. Varios disparos se escucharon, golpes, y nuevamente el sonido de las bombas, hicieron estremecerse a la ciega albina, que llamó a la militar varias veces, sin respuesta. 
Pasaron unos meses, en los que la ciega vivió en ése refugio antibombas subterráneo a base de recursos que halló tras palpar toda la sala, hasta que finalmente un equipo de rescate la halló. La guerra había acabado.
Ella comenzó a vivir en una residencia de acogida para aquellos supervivientes de la guerra, sin recibir noticia de Marianne,a la cual ya se le dio por muerta. Nunca se recuperó de su ceguera a causa de la guerra. Nunca supo nada sobre Marianne nuevamente. Y nunca pudo darle el funeral que se merecía...
...El sonido de los golpes llamando a la puerta de su habitación en el hospital psiquiátrico en el que la ingresaron tras la residencia de acogida ser cerrada la despertó de su sueño.
-...Entre, por favor...-sonrió levemente.
-Buenas tardes-entró a la sala una mujer pelinegra que vestía una bata blanca y llevaba un cuaderno- ¿Señorita Sally? Me llamo Marianne y seré su cuidadora de ahora en adelante...
Al escuchar aquella voz y aquél nombre, la ciega se levantó de la camilla, corriendo a palpar todo para hallar el lugar donde se hallaba la enfermera, la cual se apresuró a ir a sentarla nuevamente en la camilla y plantarle un suave beso en los labios, mientras le tomaba ambas manos. 
-...Ha sido un tiempo, ¿cierto?-rió algo nerviosa.

La joven albina ciega sólo pudo comenzar a llorar, mientras palpaba el rostro de la pelinegra, reconociendo cada uno de sus rasgos y sonido de su voz, y sonreír, riendo también con ella.

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Re: Concurso de Relatos!

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